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El tesoro de los lagos de Somiedo

Narración ocultista

 

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El tesoro de los lagos de Somiedo, cuya presente edición ha estado al cuidado de Esteban Cortijo Parralejo, sin duda máximo especialista en la obra de Roso, es una de sus obras más importantes y reconocidas y ha sido reeditada numerosas veces. Puede calificársela como un sorprendente relato de viaje en clave ocultista por la Asturias más recóndita y misteriosa y su lectura aún mantiene el mismo interés que despertó en su momento.

Autores clásicos
Materia
Tradición hermética, Colección SABIDURÍA ANCESTRAL
Idioma
  • Castellano
EAN
9788412083439
ISBN
978-84-12-08343-9
Depósito legal
AS 02264-2019
Páginas
550
Ancho
16 cm
Alto
23 cm
Edición
1
Fecha publicación
20-09-2019
Edición en papel
24,99 €
512,46 MX$ 26,73 US$ Añadir al carrito

Sobre Mario Roso de Luna (Autores clásicos)

  • Mario Roso de Luna
    Mario Roso de Luna nació en Logrosán (Cáceres) el 15 de marzo de 1872. Ya casado y con dos hijos se trasladó con su familia a Madrid en 1904 y allí murió el 8 de noviembre de 1931. Estudió por libre en la universidad doctorándose en Derecho. También se licenció en Ciencias Físico... Ver más sobre el autor

Contenidos

  

LA BIBLIOTECA MARIO ROSO DE LUNA 11 PRESENTACIÓN 15 de Esteban Cortijo Parralejo INTRODUCCIÓN 29 CENTÓN EXTRAÑO PARA FILÓSOFOS, POETAS Y MÚSICOS 29 POR LA ASTURIAS TENEBROSA. POR TIERRAS DE DON PELAYO 55 PRIMERA PARTE | CONSECUENCIAS DE UN ECLIPSE I 59 Un eclipse de Sol en el Bierzo. —El hombre que se coloca por tercera vez a la sombra de la Luna. —El misterio del astro de las noches y la ciencia moderna. —Las instalaciones astronómicas de Cacabelos. El Cerrete del Valin. —Los sabios y el público. —Un bercense extraño. —El creyente incrédulo. —Las perplejidades de Don Patricio. II 66 Una partida interesante de ajedrez. —El testamento de Filidor. —Jugada de naipes del Niño-Dios en persona. —La revelación rosa-cruz del cinco de oros y el cuatro de copas. —Sorpresa del general Azcárate. —Una inesperada romería de sabios a la ermita de la Quinta Angustia. —Realidades más fantásticas que el ensueño mismo. El eclipse, piedra miliaria de mi evolución psíquica. III 70 Grata sorpresa matutina. —El Prieros bercense y el Pieros sirio. —Las glorias de los Caballeros del Temple y su caída. —Las iniciaciones templarias perduran en el Bierzo cuatro siglos. —El secreto de la talla de la ermita. El Bergidum Flavium. —Panoramas deliciosos. —Un santo asceta. —El último templario Álvaro de Bembibre. IV 76 Un retiro feliz. —La familia Antoniana y el palacio de Altamira. —Almuerzo memorable. —Las Asturias de Miranda y Miranda de las Asturias. —Razas solar y lunar primitivas. —La Vaca misteriosa. —Antes que Dios fuera Dios... —Recuerdos indos y egipcios astures. —Las Bobias. —La divina Io jaína. —El secreto del castro de Altamira. V 86 Triste recuerdo. —Temores y ansiedades. —La fiesta del eclipse. —El Sol, mordido por el Dragón lunar. —¡Todos a sus puestos! —Los misterios del astro del día. —Las bandas ondulantes. —El río de sombras de la totalidad. —Angustias hiperfísicas. —Un eclipse paradójico. —El poema de la luz. VI 91 La alegría de los astrónomos y la ilusión mayor de Don Patricio. —Resultados obtenidos. —Fraternidad genuina. —Otra tarde en Altamira. —Las leyendas del castro. —Un ocultista imprudente. —La Vaca astral se dibuja. —Concomitancias prodigiosas. —Más sobre la Religión primitiva. VII 99 Una noche en Altamira. —La Religión solar y los tesoros ocultos. —La Vaca morisca. —Los temores de Miranda. —Un mago de los Montes Herbáceos. —El Sr. Pidal y el alemán de Corao. —La cosa se complica. —Sospechas de un tesoro en las cimas de Somiedo. —Los papeles de Roberto Frassinelli. —Solución salvadora. —¡Del cielo viene todo a los hombres! VIII 107 Noche de emociones. —Los papeles de Frassinelli. —Citas de Lucrecio y de Tindall. —Paracelso y los elementales. —Coincidencias con Blavatsky. —Las indicaciones del tesoro de Somiedo. —Emite lucem tuam... —Runas occidentales. —Despedida. IX 115 A la caza de una joya bibliográfica. —Las librerías de viejo, matritenses. —El karma del tesoro gravitando ya sobre mis hombros. —Una visita al caserón de la Real Academia de la Historia. —Opiniones de un jesuita sabio. —Otra vez la inevitable Vaca. —Tutela búdica. —En seguro camino de perder el juicio. —Generosidad salvadora. —El hallazgo de la joya. —¡Triunfo definitivo! X 120 Tremendo telegrama. —Un hombre de voluntad de acero. Miranda en Madrid. —De servicio permanente. —El turno minero. —Mi suplicio a lo Tántalo. —En película continua de seis días. —Las trompetas de Jericó. —Triunfo completo. —Memorable conferencia en el Ateneo. XI 125 Preparativos para la empresa. —Carta memorable. —Clave numérico-literal. —Vicus-Tara, Tara-Vicus. —El itinerario. —Anguis in herba. —Gracejo genuinamente andaluz. La región leonesa. —El Castillo templario de Ponferrada. — Los mártires primeros de nuestra independencia. —El puerto y brañas de Leitariegos. Rapaza, símbolo de toda una raza augusta. —El Narcea y el Monasterio de Hermo. El primer geólogo astur, Conde de Toreno y la Cueva de Sequeiros. XII 139 Una noche en la cueva de Sequeiros. —Un hipogeo astur. —Tinieblas cimerianas y misterios dionisiacos. —Tácitas pisadas huecas. —Camino hacia el éxtasis. —La cripta de alabastro y el templo de Hermes Trimegisto. —La Madre-Tierra, único templo. —Frío hiperfísico. —Una lámpara maravillosa. —Luz que da vida. —Un papirus no egipcio. —Froilanus episcopus. —Los benedictinos de Corias y el lapis asbestos. —Non plus ultra. —Los caballeros del Santo Grial astur. SEGUNDA PARTE | EN PLENO PAÍS DE LOS ENCANTOS I 153 Recuerdos de una noche iniciática. —La Santa Compaña astur. La visión astral y la física. —El problema de las ene dimensiones del espacio. —Una prueba tangible. —Paradoja geométrica. —Los nudos de Gordio y el divino jeroglífico. —La Realidad una y única. —Cómo puede verse en siete dimensiones un mismo paisaje asturiano. —Parque Nacional. La plantación de las brañas... —Hacia el Lago de Noceda. II 161 Caos geológico. —El terreno siluriano astur. —Símiles felicísimos. —La colección mineralógica. —El Lago de Noceda. —La Xana Caricea. —Los precursores del Don Álvaro o la fuerza del sino. —El misterio de las xanas. —Sus seducciones terribles. —Las gallinas de los huevos de oro. —¡Dame tu pobreza y toma mi riqueza! —Per áspera ad astra. —Las hilanderas y su tela. —El río Luiña. —Los fantasmas de Villategil. III 172 La confluencia del Narcea y el Luna. —Un templo de Lechuga. —Dísticos teosóficos. —En busca de un anciano exclaustrado de Corias. —Don Álvaro Flórez-Queipo. —La casita de Entrambas Aguas. —Últimos días de un filósofo. —Misterios histológicos desconocidos para los sabios. —Noticias auténticas de Frassinelli y de sus tesoros. —El Padre Briones. —Misión ocultista astur. —El hombre que ha estado en la India. —Despedida. IV 180 El monasterio de Corias: El Escorial astur. —Comercio de reliquias. —El bofetón astral del criado Suero. —Tineo, Sorriba y Tuña. Dos seres por su patria incomprendidos. —El Monasterio de Obona y la escritura de su fundación. —Pobreza monacal moderna y riqueza primitiva. —Feijóo y Cervantes. Por tierras de Pola de Allande. —Llamada del Padre Don Álvaro. —El más fantástico de los ciclistas. V 186 La sierra de Palos y el Orúa. —El templo del dios Aire-puro. —El busgoso y el pedrete. —El rey de los Aulnos. —El Nene-Liebe, de Heine. —¡El Misterio se aleja y, a la vez, se acerca! —La mala sombra. —«¡Peregrino serás en tierra extraña!» —Un lied de Matilde Wesendonk. —La aventura de un buen mozo. —Minados antiguos. —¡Una pepita de oro de tres libras! —En vías de perdición. —Un émulo de los Pizarro. —¡Bandidos! —Dos nuevos amigos astures. VI 195 Un singular inválido. —Falón de Naraval y Clodomiro Menes Viescas. —El niño Conradino. —El arcón de mi tesoro. —Cena asturiana. —Un Don Juan Tenorio modernista. —El vino y la sidra. —Sátiras a porrillo. —El discípulo del gran Piñón de la Feita. —Cómo se duerme en Asturias. —Mis nervios y la pila de Volta.

VII 202 Velando por mi tesoro. —Una fuga en toda regla. —Las mañanas de junio en Asturias. —El nuevo Aristodemo. —Un número ene de personas en un auto. Salime y Pesoz. —Falón del Naraval y la poesía asturiana. —Andalucía y Asturias. —Baladas inimitables. —Recuerdos del tiempo viejo. —El amor a la tierruca. —Los vascos del territorio de Oscos. —Un ateneísta incomprendido. —Camino de la Bobia. —¡Bienaventurados los que mueren en el Señor! VIII 211 La Garganta de la Bobia. —Un poco de Mitología astur. —Paganismo y cristianismo. —La Santa Compaña o Huestia. —Historia de un valentón. —El tanganito-tángano. ¡Andad de día, que la noche es mía! —La «Buena Gente» y las reliquias. —Miranda vio la Huestia en Corias. —Los que nos esperan allende la tumba. En provecho de Falón del Naraval. —Otro tesoro. —La Santa Bobia. —Convite inesperado. —¡Bodas de diamante! IX 224 Conversaciones de minería. —Los tesoros de Simancas. —La gratitud de Falón. —Un místico práctico. —García, el militar inmortal. —¡Treinta batallas, diez estocadas y nueve balazos! —La ribera del Eo. —Castropol y su historia. —Inter flumine. —El pasado de Narcés y la guaxa. —Los vampiros en Asturias y en el mundo. —El Hades o Hella. —Amphiteatri Sapientiae Aeternae. —La Cueva de la Blanca, en Luarca, y su guaxa. —Parasitismo universal y vampirismo psíquico. —Trasgus, diañus, familiares y sumicius. —La salvadora diosa Hygea. X 242 En pleno Cantábrico. —El hórreo de Tapia. —Las lamias. —Recuerdos orientales, griegos y latinos. —La catástrofe atlante y el poema de Festo Avieno. — La ría de Navia y la historia de su nombre. —Narcés, aparece. —Una broma pesada de Clodomiro. —¡Perdido! —El mejor nadador de Asturias. —Un contramaestre improvisado. —Comida en cubierta. —Controversia jurídica. —El buque fantasma y su vela blanca y negra. XI 252 Un litoral de ensueño. —Luarca y el río Negro. —La fuente del Brujo. —Una escultura singular. —Piedra lunisolar más que preciosa. —Los hermanos rierenses de la Escuela de Cristo. —Ruskin y sus Siete Lámparas de la Arquitectura. —Luarcenses ilustres. —Un crepúsculo frente a la ría de Canero. —Panoramas costeros a la luz de la luna. —Un lobo marino. —El misterio de los Bajos de Loxanin. —Mareas superequinociales. —Una cripta que sólo se abre diez minutos cada diez años. —Otra vez la vela blanca y negra. XII 259 El escondite de Cudillero. —El más singular de los alijos de contrabando. —«A lluecas tapadas». —Un alquimista de los tiempos modernos. —El retiro del sabio y la «grieta del azufre». —Un personaje de Swiff. Un discípulo de Frassinelli. —El oro y el Sol. —Pater Omnipotens Aether. —El prana solar y el prana terrestre. —Catabolismo alquímico de la Naturaleza. —Un émulo de Sendivoxius. «Sal, azufre y mercurio». —Biología alquímica del organismo terrestre. —La Scenopegia macabea. —Las obras de Alderete. —Curiosa manera de consultar los libros de la Biblioteca Nacional. —Prodigios sobre prodigios. —Mi primera lección ocultista. TERCERA PARTE | HACIA EL BORDE DE LA SIMA I 273 Recuerdos del alquimista. —Una visita a la Fundación de Selgas. —El palacio de El Pito y sus preciosidades. —Una visita al mar por la Grieta del Azufre. —No aparece señal alguna del tesoro. —Espumerus, ñuberus y ventolines. —El himno de Miranda a los védicos maruts. —Las danzas de la noche de San Juan. —Perlindangos y ten-perendengues. —Añoranzas de la Danza Prima. II 283 Por la izquierda del Nalón. —Pravia la linda. —Los ábacos de la magia y la Corte de Don Silo. Misterio tras misterio. La cadena humana. —«Soy de Pravia, soy de Pravia». —Un poco de vieja heráldica. —Fabricas de jabón que no logro encontrar. —Una riqueza perdida por nuestras concupiscencias. —El idilio de Nalo y Damianti. —Los viejos pueblos astures del Nalón. —La roca de Peñaullán. —Tristes recuerdos. —En busca de algo muy extraordinario. —Un ruskiniano inconmensurable. —Don Hermógenes de Faes y Bentivoglio. —Silencio de silencios. —El Nuevo Evangelio de la Arquitectura. III 295 Otra vez la roca de Peñaullán. —El país de Doña Paya y de Doña Gontrodo de Pelúgano. —La quintana de las rosas. —Cosas de magia blanca y negra. —Brujos y hechiceras. —«¡Por arriba de artos y por bajo de carbayos!» —Los espíritus de los crepúsculos. —El celebérrimo Miguelón Raposa. —Prodigios de la aguja femenina. —¡A peseta por palabra! —Milagroso poder de unas botellas de vino. —La vieja de Peña Ubiña y los arrieros del chaleco encarnado. El argadillo. —El mal del güeyo. —La enfermedad de «los abiertos de pecho». —Retorno hacia Pravia. —Súbitos terrores. —El doble astral de Hermógenes de Faes. —El más impensado de los viajes. IV 304 En marcha hacia Oviedo. —Grado y los moscones. Hazañas de extranjeros. — La maldición de nuestra política. —La dislocación cambriana de Miraflores. —El metropolitano ovetense. —La casa de la Rúa. —¡Volaron los pájaros! —Paciencia casi de santo. —La morriña. —La espléndida catedral y sus tesoros. —Otros históricos edificios. —El Fontán y la Escandalera. —Nadie diga «de este agua no beberé». —En plena campaña electoral. —El Doctor Álvarez y sus vegueros. —Mi fuga hacia el Monte Naranco. —Hospitalidad tradicional. —Dos joyas arquitectónicas. —De regreso. V 315 Camino hacia Sama y Langreo. —La Aldea Perdida y mis remordimientos. —Discusión sobre el tesoro. —El pleito ganado por el escepticismo de Narcés. —«Mi corazón con Orestes, mis votos con Pirro». —Hazaña de Conradino. —Narcés llena de billetes de Banco su cartera. —Un gran corazón, por el Derecho, torcido. —Visita a la cuenca carbonera. —El pozo del Molinuco. —El himno a Ceres y a la Agricultura. VI 321 Laviana y la víspera de San Pablo. —Miel sobre hojuelas. —Un joven émulo del inconmensurable Miranda. —Por los campos de la Antropología. —Un chino en la braña de Buspol. —Las adivinaciones de Federico Olóriz. —Dolicocefalia y braquicefalia. —La raza futura. —El gran mitólogo Juan Menéndez Pidal. —Las Vacas Celestes. —Los Vedas astures. —Saburnín Saturno. —Costumbres de suprema pureza y de idealidad divina. —Roldanes y Beltenebros. —Un precioso detalle del primer romance bable. —La danza prima y la Astronomía. —Leyendas sobre leyendas. —El karma de Narcés. —¿Mi existencia anterior en Asturias? VII 335 Tren especial hacia Covadonga. —La Peña el Uncín y sus utres. —La hermana de Don Pelayo. —Un ilustre sobrino del Príncipe de Somiedo. —Don José de Belda y Campo-Sagrado y su conversión al ocultismo. —Lo que por nuestra ignorancia se roba a Asturias. —Infiesto y las Arriondas. —Una acuarela de Antonio Maura. —Concania y Vadinia. —Monasterio de San Pedro de Villanueva. —Una hermosa lección de Historia. —La región cóncana y la Arqueología. —En tierra doblemente sagrada. —Abamia y Corao de Abamia. VIII 347 La casita de Corao. —Recuerdos de valor precioso. —La silueta de nuestro héroe. —Sus maestros Heine, Schopenhauer y Trueba. —Su religioso espíritu de artista y la Basílica de Covadonga. —Un salvador de los tesoros astures. Gustos aristocráticos. —El lenguaje de los perros y de los pájaros. —Su amigo Pidal y una historieta italiana. —Grandezas del alma astur. —Don Pepito Quirós. —El Soto de la Ensertal. —El alto de la Priena. —Maravillas de la flora astur. —El panorama de Onís. —¡Voló otra vez el pájaro! —La Fuente del Matrimonio. —El Santuario de la Patria y sus delicias. IX 359 Camino del lago Enol. —El lago cantábrico y Los Doce Césares de Suetonio. —Un pastor extraño. —La flauta del Kareol en el Tristán y en el lago. —La alegre tocata del pastor y su barco templario. —¡Vuélveseme del revés hasta el tiempo! —Regreso a Covadonga y despedida. De Arriondas a Pola de Siero, Noreña y Gijón. —Como en las carreras de caballos. —Dos vapores en regatas, camino del Musel. —El indiano Don Pancho y su Corte. —Narcés se embarca para donde no quisiera. —Quid pro quo memorable. —El pasajero del segundo barco. X 370 Vida de un ocioso en Gijón. —El hombre más grande que la ciudad ha tenido. —Un poco de bibliografía de Jovellanos. —Cómo hubieron de enseñarle en Mallorca el Catecismo. —Aras sextianas. —Fano y Jove. —Somió y su americanismo. Cambio más que de tren en Villabona. —El gnomo braquisquélico del valle de Villardeveyo. —El primer feo de Asturias y su pequeña lección de Criptología. —Rodando por y bajo todo el mundo. —La terrestre criatura se esfuma ante mi propia vista. —El regalo de una pipa. XI 379 Avilés y su gloriosa historia. —Rápido recorrido. —La más hermosa mujer de las Asturias: su vestido verde-hiedra. —Problema caballeresco. —Con rumbos desconocidos. —El libro de Jesús Ceballos y su teoría «dosamántica». —Descanso al borde de la fontina. —La comida de la torta misteriosa: sus fatales consecuencias para mi virtud. —Por senderos de perdición. — La Maga Elena y la poesía de Teodoro Cuesta. —El Banquete de Platón y los panoramas dosamánticos. —Todo en la clave del sexo. —El más integral de los lirismos amorosos. —Desmayo oportuno. —Dos terribles horas de espera para cenar. —Añoranzas ocultistas. —Una salvadora pipa. —Mi huida. —Lo que quedase de todo ello al siguiente día. XII 393 Huyendo del peligro aún. —El más funesto de los enguedeyamientos. —Los dos turistas de San Martín de Salas. —Uría y su caja Topinard. —Visita a las grandezas históricas de la villa de Valdés. —Recorrido de la parroquia de Santa María. —Tallas exquisitas y romanas esculturas. —La torre y Palacio de los Mirandas-Montijo. —Minuciosas pesquisas. —¡No hay ya del tesoro señal alguna! —Desaliento. —Cómo había caminado hacia el abismo en meros siete días. —Mi única salvación posible. CUARTA PARTE |EL TRIUNFO DEL OCULTISMO I 401 En la casona de Soto. —El más retirado monasterio laico y sus alrededores bellísimos. —El pueblo de Miranda y de Narcés. —Los demás vecinos del mismo. —Paradojas astronómicas y climáticas de aquel nuestro retiro. —Mi confesión general con Miranda. —Ridiculez y peligros del dosamantismo. —La Octava Esfera y La Ciudad dantesca del Dite. A los hermanos extraviados. —Coincidencias entre las dos clases de magia y peligros del Sendero Siniestro. —Enseñanzas de Blavatsky. —Las Elenas blanca y negra. —El poder de Kriyasakti. —Aplicaciones científicas. II 412 La visita a la gran capital de Soto. ¡Una población donde sólo mueren dos personas por año!—La ermita de la Fuenclara. —El Palazón señorial. —Los buenos tiempos de Suero de Vistrario. —Glorias que fueron. —La pesca al trayente. —El pradón de Don Pepito. —Comida al aire libre. —La prudente Prudencia Perfecta. —El río Malo y el pavoroso Lleiroso. —El más espantoso de los trastornos geológicos. —Sitios infernales y malditos. La garita de Arbodas y el muerto que mató a cuatro. —El castaño del eremita políglota. —Las turriadas del diañu. —Bodastoret y el Círculo de los Eremitas. —Lluvia de estrellas. —El mejor café de Asturias. III 423 A la caza de la quinta señal del tesoro. —El Lleiroso tremebundo. —Fuego entre cenizas. —El más heroico de los esfuerzos salvadores. —Sierra arriba hasta el nido de buitres. —Horripilante caída. —Penoso regreso hacia la casona. — La cata de mis heridas. —El mal del estornudo y sus presagios felices. —Una mirada hacia mi pepita. —¡Anillo devuelto por encanto! —Recuerdo de talismanes célebres. —Las piedras movibles indicadoras. —Sorpresas, para mí, inauditas. —Maravillas tras maravillas. IV 432 Los monjes de nuevo cuño y su vida en la casona. —Costumbres pitagóricas. —El paseo matutino. —Los papeles de nuestros santos maestros. —Reformas importantísimas en el Círculo de los Eremitas. —Otras tareas diurnas. —Mi nueva pipa. —Veladas musicales sin público. —El Courío. —La fiesta mayor. —Una misa primitiva. —Recuerdos de los primeros maestros españoles y su influencia en el arte moderno. —El más monstruoso de los banquetes astures. —En la pomarada de los Narcés. —El dolor de una despedida. V 440 En marcha para Somiedo. —Despedida a la casona y al guapo valle de Soto. —El viejo y el nuevo Castañedo. —Una catástrofe geológica de hace dos siglos. —Los cielos vistos del revés. —La casa del Mexicano. —Confluencia del Pigüeña con el Narcea. —La casa y biblioteca del Valiente. —Recuerdos de la guerra de la Independencia. —Narcés liba en honor del padre-río. —¡El nivel del mar en Alicante! —En camino hacia Belmonte. —Panoramas imponentes. —Belmonte y el simbolismo oculto del juego del tresillo. —La llegada a Almurfe. —El señor Lionnel Briton y su esposa Jacinta. —Dramáticas historias. —Cómo muchos ciegos pueden ver por los ojos de otro ciego. —Música de cámara. —El trío del Archiduque. —Las esperanzas para nuestra empresa. VI 450 Las Termópilas del río de la Pola. —Taludes pavorosos y túneles de la carretera. —Los geólogos más ilustres que han estudiado a Asturias. —Cómo la Humanidad ha conquistado aquellos precipicios. —La cueva de la Vaca figal. —Agüerina y el cardenal Cienfuegos. —Un ijujú oportuno. —Nostalgias del tiempo viejo. —La Riera y el Castro. —La cueva de la infanta Urraca. —El bocio. —José Flores y el poema de la Creación. —Su manera de ver la historia y el mundo. —La Peña del Cuatro-Tres. —Motes de pueblo a pueblo. —El salto de agua del Castro. —Un tesoro de los de Somiedo. —El ingeniero Horacio Pacheco de Belda. —El economista Flórez-Estrada, Felix de Celda y el Cueto de la Vaca. —Misterios y más misterios. VII 461 En la Pola de Somiedo. —Encuentro con un sabio canónigo. —«En Somoza con la maza». —Una inscripción y un escudo curiosos. —El tributo de las cien doncellas. —Recuerdos de los Mirandas y de otros ilustres varones. —La Vaca astral y los Vaqueiros de Alzada. —La hermosa obra de Acevedo y Huelves. —El fenómeno de la porfirización de las razas, según Miranda. —Vaqueiros, xaldos y marnuetos. —Gauthama el Buda y los vaqueiros. —Nuevas luces para el problema. —El odio tradicional a esta dulce raza y sus cantares de gallardía. —El «au clair de la lune» y el «nous n’irons plus au boi» franceses. —El fresno vaqueiro. —Las serpientes. —Luz para lo futuro. VIII 473 La familia vaqueira de El Fuentes. —¿Vaqueiros extremeños? —Un recuerdo de Gabriel y Galán. —Pachón de Villaverde. —«¡Más decente que el sol!». —Trajes vaqueiros. —Historieta de invierno. —El anciano de la barba blanca y los vaqueiros. —Más sobre los encantos de las xanas. —Paredes Guillén y sus «Framontanos Celtiberos». —«¡Las torres que desprecio al aire fueron!». —Pan de choro y pan de cantiello. —Cómo hay que obrar siempre en asuntos de ocultismo. —La satisfacción sin par del deber cumplido. IX 480 El sollado del pirata. —Despedida a la iglesita de La Pola. —Los valles de Somiedo. Mis recuerdos vaqueiros. —La brasa del Vatchín y la Cueva de la Orania. —Cual si fuéramos a caza de osos. —Pacheco y el Coto de la Buena-Madre. —Lo que el ingeniero columbra ya. —Profecías del Belda grande. —La fuenteRevesina. —«El mayor borracho de Europa» y la fiera corrupia en los veiros del Valle del Ajo. —Miranda y Pacheco meditan. —La última alzada de vaqueiros. —La inenarrable poesía del Valle del Ajo. —Botánica astur. —Maravillas naturales. —El primer lago. —¡Quien fuese Frassinelli! —«Desde la más alta cuguruta», a 1.800 m. X 490 Descenso al Ca-Mayor. —Un paseo por el lago. —Instalando el campamento. —Plan de operaciones. —Dilema terrible Gaedhélico latino. —El último vaqueiro, Señor de Campanillas. —El itinerario de Townsed y de Le Sage. —Recuerdos celebres de la caza del oso. —Xuacón de Santiago, Toribión de Llanos y Xuanón de Cabañaquinta. —Un amanecer en la altura. —Exploración de los veiros de junto al lago de la Calabazosa. —Sorprendidos por dos osos. —Peligro inaudito. —El abrazo del oso. —Triunfo del heroico Clodomiro. —Banquete improvisado. —Noche triste, y no de Otumba. —Deliberación solemne. —Nuestras esperanzas se marchitan. —La lengua de Camoens y Clodomiro. —Lo que puede valer un punto de ortografía. —¡Eureka! —La Cueva del Tarambico. —La leyenda de la oveja y su cría. —Narcés descolgado hacia el abismo. —¡El tesoro a la vista! —Tareas improvisadas. —¡432 barras de oro! —Los cinco más generosos mortales. —Más de diez millones de pesetas en perspectiva. XI 508 Temporal de montaña. —Durmiendo sobre el tesoro. —Sorpresa nocturna. —La postrera revelación del Padre Álvaro y la Biblioteca del Vicus Tara. —El signo lingual védico tallado en el seno de la Bobia de Somiedo. —La más rica de todas las bibliotecas hispánicas. —Tesoros innúmeros del saber arcaico que se creyesen perdidos. —Alumbrado y calefacción de aquel encantado recinto. —Las mayores riquezas de Asturias. —Galería que desciende hacia el Valle del Ajo. —Dos bien chocantes hallazgos. —Las garras de la fiera corrupia. —El más glorioso de los bibliotecarios que en el mundo han sido. —¡En bicicleta por la entraña de la Bobia! XII 518 Final de una noche dionisiaca. —El despertar de Narcés y su ensueño maravilloso. —La consulta con Miranda. —El realismo de lo soñado por Narcés. — Otra vez en la Biblioteca del Vicus Tara. —Se confirma una vez más lo que me enseñase el gnomo avilesino. —El Sancta Sanctorum de la Biblioteca. —Pinturas rupestres. —Arqueólogos positivistas y arqueólogos imaginativos. —Los tesoros del reino del Padre. —El más misterioso de los herbarios. —Otra vez los documentos gaedhélicos. —La despedida de Félix de Belda. —Sus comentarios sobre el artículo de Pidal acerca de Frassinelli. —Cainejos y jinas. —La profecía cumplida. Dos nuevos teósofos. —¡No somos, sino que nos mandan! —La última tarde en Somiedo. —La divina Vaca de Gautama el Buda.

EPÍLOGO 527 Asamblea general. —El pleito de más cuantía perdido por Narcés. Previsión inaudita. Un real decreto de transcendencia inconcebible. —Despedida al Lago de Narcés y a las Bobias de Somiedo. —En marcha para la Corte. —Añoranzas y recuerdos. —Mis primeras tareas. —Entusiasmo ateneístico. —Batalla ganada, por sorpresa, por el general Vallés. —¡Todo el mundo camino de Soto de los Infantes! —El sustituto de Félix de Belda en el Cueto de la Vaca. —Delicias del nuevo monasterio de la Divina Sabiduría. —El cronista de esta verdadera historia, a guisa de notario, signa, firma, rubrica y se despide.

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