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BRENNO AMBROSINI PROLOGA "CANTINFLAS, EL MAJO FILANTRÓPICO"

  • Fecha:10-10-2014

Brenno Ambrosini, conocido pianista italiano y director de la revista Ergo.. Sum, ha prologado con exquisito gusto este revelador libro sobre la vida (masónica) de Cantinflas.

Queridos lectores:

Cada vez que me viene a la mente Cantinflas, el majo filantrópico, en mi cara se dibuja una sonrisa «de oreja a oreja» y mis ojos se iluminan como los de un niño sorprendido gratamente, y soñador. Sí, porque para mí la transformación de Cantinflas, el majo filantrópico desde el estado de manuscrito sin salir a la luz al de libro publicado, tiene mucho de «cuento para un niño». Un cuento lleno de luz y de esperanza en el que el niño, grandecito pero siempre niño, soy yo.

Por tal razón, quiero valerme de este prólogo que tan amablemente me han pedido los queridos Ángel R. Medina e Ignacio Méndez-Trelles Díaz, respectivamente autor y editor, para contaros la que para mí es una pequeña fábula.

Al volver atrás en el tiempo, noto que todo surgió en la primavera de 2011 cuando tomé la decisión, casi de broma y sin ponerme ningún reto, de dar forma a un deseo que siempre me rodaba en la cabeza.

Curioso desde joven, mi educación y mis estudios me inculcaron un amor por el conocimiento en todas sus emanaciones, y han estimulado aún más si cabe mi curiosidad. Como músico, como pianista, todo lo que pasaba a mi alrededor tenía que convertirse en estímulo para el mejor desarrollo y expresividad del mensaje que se vería plasmado más tarde en mis interpretaciones. El estudio de las artes, de la filosofía, de las literaturas modernas y antiguas, mas también de la historia y de todas la ciencias, junto al análisis de la sociedad en evolución y de la política —me decían los que estaban a mi alrededor— formarían la base cultural-intelectual (o espiritual) de la que se nutriría la expresión musical y la creación interpretativa.

Este Amor por el conocimiento no es en realidad otra cosa que aquel humanismo que se ve desaparecer en nuestra sociedad, cada vez más especializada, cabe decir, siempre más pequeña, reducida, pisoteada por el constante malentendido y manipulación de los valores del Hombre.

Dejando parrafadas cantinflescas y volviendo a mi fábula, un día pensé: «¿Por qué si yo disfrutaba de la lectura y observación de trabajos, ensayos, fotografías… de mis amigos y conocidos, no podía “ponerles en contacto entre ellos” a través de un pequeño newsletter o revista on-line al fin que pudiesen ellos también disfrutar de las producciones intelectuales y artísticas de los amigos de los amigos de los amigos, etc.? Y si las aportaciones tenían que ser en diferentes idiomas, ¿por qué no?».

Esta pequeña y casera newsletter, que nació como un hobby, para concretar, humildemente, la idea romántico-utópica de salvaguardar el Humanismo, me permitió entrar en contacto con personalidades como Ángel R. Medina, quien dirige la revista venezolana Vitriolum, y Ignacio Méndez-Trelles Díaz.

Un buen día, al abrir mi correo, vi un mensaje electrónico de Ángel, cuyo adjunto no era como de costumbre el último número de Vitriolum, sino un libro sobre Mario Moreno Reyes, «Cantinflas». Ojeando el libro, descubrí que Cantinflas era francmasón, y entonces pedí permiso a Ángel para enviar copia del libro al director de la editorial MASONICA.ES. El permiso gustosamente me fue concedido.

No quiero tediar con detalles de esta fábula, que quizá sea tal solo para mí, pero con un zigzagueo frenético de mensajes y en pocos días, y tan pocos que se pueden contar con los dedos de una mano, los queridos Ángel e Ignacio, en paralelo y al mismo tiempo, me pidieron escribir un prólogo para la edición en papel del libro en cuestión.

De ahí los ojos iluminados, primero de estupor y luego de alegría, y la sonrisa «de oreja a oreja» del niño «mayor». Estupor en un primer momento porque no podía entender que a mí, italiano y pianista, se me pidiese un prólogo. Alegría, después, porque para mí la petición de escribir unos párrafos la interpreté como un gran premio que se superponía a un ya por sí mismo gran regalo: ver que algo en lo que crees se hace realidad. La idea romántica de entrelazar «humanistas» se hacía realidad en la publicación de Cantinflas, el majo filantrópico, da igual si a través (o por culpa) de alguien como un pianista, quien en nuestra sociedad no tendría nada que ver con escritores, filósofos, críticos de cine, editores…

El de Ángel R. Medina es un libro que desde los capítulos que recogen parte de los discursos de Chaplin en El gran dictador y Cantinflas en Su Excelencia se extiende y se expande con una fuerza sutil pero imparable que nos hace profundizar con delicadeza y hondo cauce científico en la producción de uno de los mejores cómicos del mundo, para utilizar las palabras del propio Chaplin. La lectura del texto es leve, transparente. La concatenación de los capítulos sigue el progreso coherente que nos lleva, casi de una forma insinuante y cautivadora, a fundirnos con el pensamiento del autor hasta ver del todo natural el hilo masónico en la obra de Mario Moreno Reyes. Y, entonces, ello nos permite interpretar de una forma más «real», en todos los sentidos, su gran producción. Producción en muchas ocasiones menospreciada, como pasó con la de otros «grandes», como Antonio de Curtis, artísticamente «Totò».

Agradezco a los queridos Ángel e Ignacio haberme brindado la posibilidad de plasmar en unas líneas esta «historia detrás de la historia», y por haber hecho posible, con su escritura y su publicación, la difusión de los conocimientos que nos aporta, a todos los humanistas y también a los que lo son pero aún no lo saben, Cantinflas, el majo filantrópico.

Brenno Ambrosini

Riosalido, 24 de agosto de 2014