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CAFE MASÓNICO CON RICARDO FERNÁNDEZ, DEL GRAN ORIENTE DE FRANCIA

  • Fecha:09-05-2014

Nos entrevistamos con Ricardo Fernández, de la comisión organizadora de laexposición FRANCMASONERÍA, UN PATRIMONIO PARA LAHISTORIA que tiene lugar en Asturias del 9 al 29 de mayo.


EDITORIAL MASONICA.ES. Querido Ricardo, ante todo, felicitaros a ti y a todo el equipo organizador de la Logia Rosario Acuña por el importante logro de poder traer a España, y en concreto a Asturias, esta importante muestra de material histórico de la masonería que tan celosamente guarda el Gran Oriente de Franca en su museo de París. Sin duda es un trabajo que muchos podremos disfrutar. ¿Cómo surge la idea de traer a España una exposición de estas características? 

RICARDO FERNÁNDEZ. Pues es una idea relativamente antigua. La primera vez que planteamos al Museo la posibilidad de organizar en Asturas una Exposición de estas características fue en el año 2010, si bien en ese momento todavía no nos veíamos con la capacidad organizativa que creíamos era necesaria, encontrándonos además con que el Museo acababa de iniciar una nueva etapa renovando toda su estructura. Ha sido ahora, al calor de la celebración de los diez años de existencia de la Logia Rosario Acuña, que hemos pensado que podría ser una bonita forma de acercar esta centenaria institución al gran público. A partir de esa idea que ya tenía cierta solera en nuestra logia, hemos dado uno tras otro los pasos necesarios para convertirla en una realidad. 

EM. ¿Qué podrías resaltar del material que se expondrá? 

RF. Pienso que son dos los aspectos a resaltar. De una parte el valor artístico y cultural de las piezas que se expondrán, un pequeño tesoro que permite hacer un viaje metafórico para remontarnos a los orígenes de la propia institución francmasónica. Pero por otro lado creo que también hay una nota de "normalidad" que me parece merecedora de cierta relevancia. Y hablo de "normalidad" desde dos puntos de vista: Me refiero a la que nosotros le atribuImos al hecho francmasónico en sí, identificado erróneamente tantas veces con el secretismo y con una discreción muy mal entendida; y me refiero también a la propia normalidad que le atribuyeron los hombres y mujeres que nos precedieron en el tiempo, que plasmaron todo un lenguaje simbólico en multitud de útiles de uso común, algo bastante ajeno también a esa idea de misterio constuida la mayor parte de las veces artificiosamente en torno a la Francmasonería. 

EM. Al margen de lo que es la exposición, existe un programa de actos que se desarrollará en esos días. ¿Nos lo puedes resumir un poco? 

RF. El programa de actividades se ha organizado conjuntamente con la Logia Estrella del Norte, adscrita a la Gran Logia Femenina de España, por lo que realmente estamos hablando de una actividad conjunta de la Fracmasonería adogmática gijonesa. La actividad está centralizada en el Palacio de Valdecarzana y comienza el día 8, con una conferencia sobre la masonería femenina en la que intervendrán Teresa Alabernia, Gran Maestra de la G.L.F.E., y Rosa Elvira Presmanes. El día 9 inauguramos la exposición contando además con la intervención de Ludovic Marcos, conservador del Museo de la Francmasonería. Al día siguiente, el día 10, participaremos junto al Ateneo Obrero de Gijón en el acto de recuerdo a los asturianos deportados durante la Segunda Guerra Mundial, y recordaremos luego a Rosario Acuña en la Senda del Cervigón, delante de la que fuera su casa. Se da la circunstancia de que a esta actividad se sumarán también miembros de logias del Gran Oriente de Francia en Pau y Nîmes, estando además prevista la participación una representación del Gran Oriente Latinoamericano venida también de Francia. El día 20, de nuevo en Avilés, participaremos en la conferencia organizada por la Logia Estrella del Norte, que correrá a cargo de la historiadora Concha Pedrosa; y el día 29 clausuraremos la exposición escuchando al historiador Yván Pozuelo Andrés, ponente de una última conferencia que tendrá por objeto aproximarnos a la presencia de la masonería en Asturias. 

EM. Esto es un proyecto que promueve, financia y organiza el Gran Oriente de Francia, pero ¿ha colaborado en el mismo alguna otra Obediencia masónica, alguna otra institución? 

RF. En efecto el impulso principal lo recibimos del Gran Oriente de Francia y la organización del evento central corre a cargo de quienes trabajamos en la Logia Rosario Acuña, pero, como digo, hemos recibido una más que significativa ayuda de la Logia Estrella del Norte, adscrita a la GLFE, siendo ésta en la práctica una actividad que promueve la Francmasonería adogmática gijonesa. No puede olvidarse en cualquier caso la ayuda que nos han brindado personas que desde el anonimato han trabajado horas y horas para que quienes visiten la exposición pueden acercarse, por ejemplo, a algunos compatriotas que militaron en el pasado en esta institución. No puedo olvidarme tampoco aquí de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Avilés, que ha puesto todos los medios de que disponía para que esto sea hoy una realidad. Y todo el reconocimiento merece igualmente la editorial MASONICA.ES, que nos ha ayudado a desarrollar un modesto proyecto editorial que va de la mano de la propia exposición. 

EM. ¿Crees que una sociedad que aún mantiene estigmatizada la masonería, como es la española, sabrá ver y entender este patrimonio histórico en las condiciones que lo haría en cualquier otro país de larga tradición democrática en donde la masonería es más un pilar humanista de la sociedad que la secta que aquí todavía muchos ven? 

RF. Pienso que lo que se va a poder ver en Avilés tendrá una clara utilidad. Es obvio que enfrentarse con éxito al estigma que pesa sobre la Francmasonería no es empresa fácil. Pero igual de cierto es que desde hace ya muchos años, diferentes organizaciones masónicas y entidades vienen desarrollando un esfuerzo para que esa percepción cambie. Esto se hace a veces con poca o escasa fortuna; otras con gran acierto. Yo creo que ningún esfuerzo es baldío y que lo verdaderamente importante es mantener en el ámbito social una presencia y saber trasladar permanente un mensaje: Que nos hallamos ante una institución asociativa nacida al calor de la Ilustración y que atesora, tanto en su acción como en su planteamiento intelectual, lo mejor de aquel movimiento revolucionario. La exposición y actividades que organizamos se inscribe también en esa línea. Somos conscientes de que es un esfuerzo modesto pero que, sin duda, conducirá a alguna persona a plantearse interrogantes, a cuestionarse "verdades" preconcebidas. En definitiva pienso que empujamos en la dirección correcta y que lo que hacemos ayudará a ver con total normalidad a la Francmasonería. 

EM. Al contrario de lo que ha sucedido en España durante los terribles años de la dictadura, en donde la masonería fue objeto de una represión solo comparable con la de los judíos por el régimen nazi, en Francia la masonería ha destacado siempre por su aportación a la defensa de los ideales de la república. ¿Es comparable este papel de la masonería francesa con el trabajo que realizan las diferentes Obediencias masónicas en España en el campo puramente social? No hablamos de los aspectos propiamente iniciáticos y personales de la masonería, sino de su repercusión en la sociedad. 

RF. Creo que no. Los escenarios son muy diferentes. Y como bien dices, el pasado más inmediato lo es igualmente. Pero dicho lo anterior, también creo que en nuestro país se han dado pasos interesantísimos que, de ahondarse en ellos, podrían llegar a dar un buen fruto. Me viene ahora a la cabeza el Espacio Masónico Español, que puede ser un eje vertebrador de una proyección social colegiada de las organizaciones masónicas más aperturistas e innovadoras de nuestro país. Tengamos en cuenta también que esa mirada que la Francmasonería lanza sobre la sociedad es un fenómeno relativamente reciente que ha ido además ganando intensidad con los años. Si se sigue insistiendo estoy convencido de que esa "vis social" que ha acompañado a la entidad desde su fundación se consolidará, y que podremos recuperar una buena parte del tiempo que le fue hurtado a nuestra institución. Pensemos en que hace pocos años era prácticamente impensable hablar de comunicados públicos y que, a día de hoy, encontramos las posiciones más diversas, suscritas a veces conjuntamente por diferentes organizaciones, otras a título individual. Hemos visto ya a las entidades que integran el colectivo de la Francmasonería adogmática participar en manifestaciones públicas, de índole cívica, reivindicativa, cultural... Como digo, los escenarios son muy diferentes, pero creo que los pasos que se van dando son muy acertados. En mi fuero interno estoy convencido de que llegará el día en el que la Francmasonería española, y me refiero a aquella que es capaz de entender que la entidad no sirve de nada si no es capaz de proyectarse hacia ese anhelo de alcanzar una humanidad mejor y más esclarecida, tendrá un peso y un espacio; y que compartirá ese peso y ese espacio con otras entidades diferentes pero que albergan entre sus objetivos ese mismo anhelo de progreso y consolidación de las libertades y derechos de las personas. 

EM. ¿Cuál crees que es a día de hoy el papel del Gran Oriente de Francia en España y, por extensión, en otros países en donde tiene presencia? 

RF. A mí me gusta decir que el Gran Oriente de Francia es una organización "de orígen" francés. Con ello pretendo resaltar el carácter internacional que tiene a día de hoy la organización, marcada indudablemente por una fuerte presencia en ese país de origen y por una sólida historia que proyecta su sombra desde hace prácticamente tres siglos. El Gran Oriente tiene una identidad propia y unas características muy particulares. Con ello no estoy diciendo que sea mejor que otras organizaciones. Cada una tiene su historia y sus notas diferenciadoras y esto es algo que nos enriquece a todos. Pero moviéndonos dentro de esa identidad y esas características pienso que a título de ejemplo -y es una opinión muy personal- al Gran Oriente le corresponde hacer valer en nuestro país el principio de la laicidad en la vertebración social y de la cosa pública, superando el estado de aconfesionalidad vigente. Me podrás decir que la laicidad, su reivindicación, no es un patrimonio exclusivo del Gran Oriente de Francia. Y es cierto. Afortunadamente es cierto. Pero me refiero a la laicidad no para hacer valer una exclusividad que no es tal sino para poner de manifiesto una seña de identidad de la Obediencia. Yo creo que el Gran Oriente de Francia no tiene que asumir en ninguna circunstancia el carácter de una potencia colonizadora -no creo que se haya tenido en ningún momento tal tentación- pero sí compartir un modelo y una forma de trabajar muy particular, donde, en el seno de las logias, se le ha dado y se le da forma a un nuevo humanismo, un humanismo contemporáneo, haciendo que los talleres se erijan en centinelas que se enfrentan a los riesgos que a día de hoy hacen peligrar el sistema democrático, las conquistas sociales, los derechos de las personas... Insisto, la filosofía, el cuestionamiento permanente, la hipotética construcción de un ser humano renovado, todo eso no sirve de mucho si se queda encerrado entre las paredes de las logias y no cobra una dimensión propia y específica fuera de ellas, y creo que el Gran Oriente puede hacer mucho para que esa especial ruptura de moldes sea una realidad. 

EM. Brevemente, ¿cómo nació y creció la Logia Rosario Acuña en Asturias? A día de hoy es la logia más importante de la región, frente a la presencia de otras logias de Obediencias específicamente españolas. 

RF. Pues, brevemente, la Logia Rosario Acuña nació a partir de la inquietud que algunos teníamos por vivir una experiencia masónica diferente a otras que habíamos conocido, más volcada sobre las incidencias sociales, capaz de mantener un equilibrio entre lo exterior y lo interior, entre la "inteligencia de lo contradictorio" y la acción combativa. Teniendo como referente lo poco que conocíamos de los modos de trabajar en el Gran Oriente, y sabiendo que era posible poner en marcha un proyecto y demandar el auspicio correspondiente, un pequeño grupo de masones de procedencia diversa decidimos dar el paso y constituir un triángulo dependiente de la Logia Blasco Ibáñez. Fue muy complicado. Mucho trabajo, muchas horas de viaje a un lado y otro... Hasta que el Taller vio formalmente la luz en el año 2004 con muy poquitos miembros. A partir de ahí hemos estado sujetos a las mismas incidencias, zozobras e inquietudes que cualquier otro grupo humano en general y que cualquier otra logia en particular. Sí creo que hemos sabido mantener un buen ritmo de trabajo, tanto dentro del taller como fuera de él y, fundamental, también creo que somos conscientes de lo importante que es el respeto a los demás y el valor de los compromisos que libremente asumimos: La Francmasonería no puede concebirse si no va asociada al trabajo y al respeto. 

EM. La logia Rosario Acuña cumple diez años, y por eso celebra este acto. Hablando de masonería en España, esto ya es “mayoría de edad”, consolidación. No olvidemos que la masonería en este país aún está en la adolescencia. ¿Qué planes tiene vuestra logia para el futuro? ¿Qué ilusiones tenéis? ¿Y qué esperáis del futuro y de esta sociedad? 

RF. Te diré que no hay realmente un plan preconcebido para el futuro. Yo creo que cumplir diez años es todo un récord, más pensando en las experiencias que en el pasado se han vivido en Asturias. El futuro pasa por disponer de una logia mayor que sepa combinar el crecimiento cualitativo y el cuantitativo; que sea capaz de hacer que los ideales que defiende se expandan; una logia cuyos miembros sean conscientes de la importancia que tiene su trabajo, su participación, su compromiso; donde no tengan cabida los "ismos" negativos que tienen a veces efectos demoledores... Y creo que todos compartimos la ilusión de encontrarnos en un Taller que cada vez se parezca más a los que vemos cuando visitamos Pau, Toulouse, Bayona... Talleres muchos de ellos con una larga historia, combativos, comprometidos... El futuro se nos presenta, cuándo no, un poco complicado. Pero creo que hay que enfrentarse tanto al miedo como al pesimismo. Últimamente parece que se asienta un manto de desesperanza o de dejadez, algo tan peligroso como esos ataques al sistema de libertades de los que hablábamos antes. Creo que lo que expreso es compartido por muchos compañeros y compañeras de Rosario Acuña: El futuro siempre se presenta ante nosotros cargado de incertidumbre. Pero hay que saber enfrentarse a todas esas dudas, a todo ese "no sé qué va a pasar"; y creo que sabremos hacerlo con la voluntad de construir un mañana mejor. 

EM. Muchas gracias, querido Ricardo, ha sido un placer tener este Café Masónico contigo. La masonería necesita ilusiones y proyectos como los vuestros. Desde MASONICA.ES os deseamos muchos éxitos.