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CAFÉ MASÓNICO CON EDUARDO ROMERA, AUTOR DE HAIKUS, PIEDRA Y CINCEL

  • Fecha:20-01-2014

Tomamos un Café Masónico con Eduardo Romera Martín, autor de la bellísima obra poética HAIKUS, PIEDRA Y CINCEL.

Un libro que ha impactado por su originalidad: la esencia masónica delicadamente expuesta en el particular estilo de poesía japonesa conocido como HAIKU.

El haiku consiste en solo tres versos de 5, 7 y 5 sílabas (¿habrá algo más másonico?), pero tienen que bastar para expresar aquello que ha nacido desde lo más profundo de nuestro ser y que hemos experimentado por primerísima vez.

Café Masónico.- Tu primer libro masónico, A medio día en punto, era una guía para Aprendices Masones. ¿Por qué este cambio de rumbo en el nuevo libro, desde la formación masónica a la poesía más minimalista?

Eduardo Romera.- Aunque aparentemente existe una discontinuidad temática, en realidad no la hay. El primer libro fue una necesidad, ya que al ejercer de Segundo Vigilante para Aprendices iniciados en REAA y que trabajan en Rito Francés, no me quedó más remedio que elaborar el texto que cumpliera con esa dualidad ritualística. Este libro de Haikus es una continuación en la tarea formadora. No olvidemos que tenemos la obligación de visitar el VITRIOL y un haiku es una retrospección hacia el interior de uno mismo.

CM.- ¿Cómo te surge la idea de escribir un libro en haikus?

ER.- Desde siempre me ha interesado la poesía y en especial la potencia literaria del haiku japonés. De hecho, mi plancha de iniciación fue burilada en haikus. Un Haiku por su brevedad no nos cuenta una historia; sino que nos transmite una imagen. A cada lector le evocará, por tanto, buscar en sus propios recuerdos, desempolvarlos. Esa es la belleza del Haiku.

CM.- ¿Poesía y fotografía casan bien?

ER.- La idea de unir fotografía y Haikus surge de mi esposa. Ella es la ilustradora del libro. En una ocasión me comentó que las fotos pueden ser haikus gráficos y que por qué no uníamos ambos materiales en un mismo soporte. Me pareció una magnífica idea y lo cierto es que la imagen complementa perfectamente a la palabra y viceversa. Eugenia tenía toda la razón.

CM.- Eres M:. M:. español, del GOdF y resides en México, ¿Cómo se explica tanta diversidad geográfica?

ER.- Que soy español es un hecho que mi pasaporte me recuerda y una satisfacción personal, pues nací en un país creado en un crisol de culturas y civilizaciones. Ser M:. M:. del GOdF para mi es todo un honor. El GOdF es la Obediencia masónica liberal más antigua, con casi 300 años de historia. Pertenecer a una Organización con un bagaje tan amplio es, cuando menos enriquecedor. El acento que pone sobre la laicidad es unos de los aspectos fundamentales que me hicieron, en su día llamar a sus puertas. Y vivir en México es una experiencia formidable. Uno jamás se siente extranjero en esta amada tierra Mexicana con la que tanto compartimos. Además, mis HH:. Mexicanos en general y Chiapanecos en particular me han abierto las puertas de sus talleres y me han acogido fraternalmente. No me puedo quejar.

CM.- ¿Qué futuro le auguras a la poesía masónica?

ER.- La poesía, como dijo Gabriel Celaya, es un arma cargada de futuro. Por lo tanto tiene todo el futuro por delante mientras exista el ser humano. En este sentido no distingo categorías poéticas. Ya sea poesía masónica, o haikus o cualquier otro subgénero, tendrá futuro mientras existamos. Si la pregunta es ¡Qué futuro tiene el Género Humano? Eso ya es harina de otro costal.

CM.- ¿Y qué futuro le ves a la Masonería?

ER.- El mismo que al género humano. La masonería es una factoría del pensamiento. En sus orígenes se trabajaba por la libertad, en contraposición a las monarquías absolutistas. Esas monarquías pasaron y la Orden Masónica no perdió vigencia. Se puso a trabajar en las independencias americanas y en una lucha por la igualdad de los seres humanos. Las independencias pasaron y la masonería siguió pujante. Luego vinieron las luchas por el sufragio universal, los derechos de la mujer, etc…

Hoy en día tenemos campos de trabajo suficientes para trabajar masónicamente nuestras fábricas de ideas. El efecto invernadero, la laicidad, el dominio del poder económico sobre el político, las migraciones económicas y ambientales. Fíjate si tenemos terreno para la acción.

CM.- Muchas gracias, querido Eduardo, ha sido un verdadero placer escucharte.