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Colgante FLOR NO ME OLVIDES

Vistoso colgante con la flor NO ME OLVIDES (FORGET-ME-NOT), cordón de caucho y 4 circonitas marcando las esquinas.
Fabricado en acero hipoalergénico esmaltado, constituye una hermosa joya con todo el simbolismo de esta flor tan representativa en el mundo de la actual masonería.

Materia
Joyas, ARTÍCULOS MASÓNICOS
Idioma
  • Castellano
Referencia
9789200008702
Edición
1
Fecha publicación
31-03-2017
Edición en papel
28,00 €
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Contenidos

LEYENDA DE LA FLOR "NO ME OLVIDES"

Durante la persecución y prohibición de la Francmasonería por el régimen nazi de Hitler, los masones continuaron reuniéndose y celebrando sus rituales en secreto. La escuadra y el compás no era un buen símbolo a usar en aquel entonces. Así que, para poder reconocerse entre ellos, la pequeña flor azul «No me Olvides» (Blue Forget Me Not) fue elegida como emblema masónico.

En un trabajo de investigación de Alain Bernheim, de la Logia de Investigación Ars Maçonica N.º 30, jurisdiccionada a la Gran Logia de Bélgica, encontramos los siguientes datos. Un documento de la Orden The Masonic Brotherhood of the Blue Forget-Me-Not, decía: «Ya en 1934 se evidenció que Hitler y sus esbirros Nazis se proponían erradicar la Masonería. La Grossloge Zur Sonne (La Gran Logia del Sol) necesitaba un símbolo más discreto que la Escuadra y el Compás para identificar a sus Hermanos.

A lo largo de toda la era Nazi, una pequeña flor azul en la solapa identificaba a un Hermano. En los campos de concentración y en las ciudades, esa pequeña flor azul no me olvides identificaba a aquellos que rehusaban dejar que la Luz de la Francmasonería se extinguiese.

Cuando en 1947 la Gran Logia del Sol fue reabierta en Bayreuth, un pequeño pin en forma de flor azul no me olvides fue propuesto y adoptado como emblema oficial de la Primera Convención Anual de aquellos que habían sobrevivido a los más terribles años de oscuridad, trayendo de nuevo la Luz de la Francmasonería a los Templos. Un año después, en la Primera Convención Anual de las Grandes Logias Unidas de Alemania, el pin fue adoptado como emblema masónico oficial para honrar a los valientes Hermanos que habían estado realizando sus Trabajos bajo las más adversas condiciones.

Así fue que una pequeña e insignificante florecilla azul se convirtió en un significativo emblema de la Orden, llegando a ser quizás el emblema más usado por los francmasones Alemanes».

Por una extraordinaria coincidencia, el pin usado por los Nazis para la colecta del invierno de 1938, fue la misma No me Olvides escogida por los Masones en 1926 y fue fabricada en la misma fábrica de Selb. Sin duda, los Masones que la habían usado en Bremen en 1926 estuvieron contentos de volverla a lucir 12 años después.

Pero no cabe duda de que este pin no pudo ser usado después de la colecta de 1938: el usar una marca o emblema que no hubiese sido distribuido por el Partido constituía una ofensa criminal durante el régimen Nazi. Cuando el Gran Maestro Vogel instaló una nueva Logia en Selb en 1948, recordó la anécdota del pin No me Olvides. Como la fábrica y los moldes aún existían, Vogel encargó una gran cantidad de esos pines, que distribuía después como señal de fraternidad en donde quiera que fuese a visitas oficiales, especialmente en los Estados Unidos, a donde Geppert lo acompañó en 1961.

Esto explica por qué la flor azul No me Olvides se convirtió en símbolo oficial de la Francmasonería alemana después de la Guerra. Geppert escuchó a Vogel relatar la anécdota del pin en Estados Unidos pero solo en referencia a las colectas nazis de 1938.

Esto explica también por qué, cuando más tarde los Masones Norteamericanos fundaron logias militares en Alemania, algunas de ellas escogieron la flor por nombre. Tal es el caso de la Logia Forget me Not N.º 896 en Heilbronn, reconocida por la Gran Logia Americano-Canadiense en 1965.

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